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La Coctelera

Katanera

Mi escapa·rate

Categoría: Desde la trastienda

30 Agosto 2009

Luz que agoniza

 

..., puesto que para tener una visión negra del mundo hay que haber creído antes en él y en sus posibilidades. Y todavía resulta más curioso y paradojal que los pesimistas, una vez que resultaron desilusionados, no son constantes y sistemáticamente desesperanzados, sino que, en cierto modo, parecen dispuestos a renovar su esperanza a cada instante, aunque lo disimulen debajo de su negra envoltura de amargados universales, en virtud de una suerte de pudor metafísico; como si el pesimismo, para mantenerse fuerte y siempre vigoroso, necesitase de vez en cuando un nuevo impulso producido por una nueva y brutal desilusión.

Sobre Héroes y Tumbas, Ernesto Sábato

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23 Agosto 2009

Corazón negro

Anoche se me cruzó el cable y publiqué un post que después, al releer, borré. Le eché la culpa al calor, tanto calor me saca de quicio, pero lo cierto es que, lo que me saca de quicio es la mezquindad humana.

La samurái ha empeorado y al saberlo me puse tristísima. Mis ataques de tristeza suelen ir acompañados de episodios de muy mala leche cuando se deben a situaciones que considero injustas. Estar enferma de cáncer durante cinco años ya, llevar no sé cuántos tratamientos de quimio y radio y un trasplante de médula, además de injusto es un gran putada. Lo peor que te puede pasar. Para mí la enfermedad, una enfermedad así es peor que la muerte. Sí, ya sé que la muerte no tiene solución, por supuesto en ese sentido es peor, por ser irreversible. Estoy hablando de las consecuencias, de lo que se sufre, de lo puta que es una enfermedad tan larga y tan traicionera.

Estaba tristísima y salí a dar un paseo para relajarme. Entonces, recordé a otra persona también enferma de cáncer. La recordé sentada en aquel restaurante, gritando como una colegiala y feliz porque a raíz de la enfermedad había pillado rabo, perdón, se había enamorado. En un principio, es algo bueno, algo como para alegrarte. Yo en aquel momento pensé que, una vez más, se demuestra que la vida es sumamente injusta y que la gente con el corazón más negro recibe mucho más que la buena gente. Hasta ahí todo bien, pero en un momento de la comida, alterada como estaba contándome todos los detalles de su felicidad, me soltó un "el cáncer es lo mejor que me ha pasado en la vida". Y yo no pude seguir comiendo.

Sólo le faltó decirme que pena que no le hubiera pasado antes. Yo pensé que una persona normal lo plantearía como que a pesar de haberle ocurrido lo peor que le podía ocurrir, entre tanta mierda había encontrado algo bueno. Ella, de corazón negro y mezquino no es capaz de ver más allá. No hablo de alguien que se aferra a lo bueno, hablo de alguien que grita entusiasmada viva el cáncer sólo por haber pillado un rabo.

No pude evitar comparar las dos historias. Sé, además, lo que es esta enfermedad y lo que supone, muy de cerca. Me horroriza, pero no me sorprende. Son muchos años y sé perfectamente el tipo de persona que es.

Ahora su amor la ha dejado por insoportable. Y ella dice que hay cosas peores que un cáncer. Es para matarla. Vamos por favor, si a mí se me cae la cara de vergüenza cuando la samurái me pregunta cómo lo llevo, pues cómo lo voy a llevar comparado con lo tuyo, de puta madre. Pues no, lo suyo, lo de la del corazón negro es peor, que todas las enfermedades del mundo.

Y yo pienso, que se merece otra oportunidad, que merece volver a tener "lo mejor que le ha pasado" para que lo disfrute y vuelva a ser feliz. Y ya que la samurái ha empeorado y no sabe apreciar lo que tiene, que le pase su estado de gracia a la del corazón negro y que lo disfrute.

Nunca le he deseado nada malo a nadie. Soy muy burra y digo muchas barbaridades, pero de corazón, jamás le he deseado nada malo a nadie. Salvo a ella, a la del corazón negro.

Sé que cualquiera que lea esto puede pensar que soy una hijadelgranputa con todas las letras. Y no digo que no, son muchos años con ella y todo se pega menos la hermosura. Yo, sin embargo, pienso que estoy siendo justa, justa de verdad, sin importarme lo que puedan pensar de mí. Porque con determinadas personas ya no  me vale lo de "no te pongas a su altura, tú no eres como ella", precisamente por eso, porque no soy como ella, porque nunca la he tratado como se merece, porque he aguantado carros y carretas y he podido asomarme a lo más profundo de su corazón y sé la clase de alimañan que es, lo digo alto y claro, así te toque lo mejor que te ha pasado en tu vida otra vez, pero a lo bestia y que mi amiga o alguién que padezca esa enfermedad salga adelante. Pero como la vida es injusta y no me va a hacer ni puta caso. Te deseo única y exclusivamente lo que te mereces. Eso es más de lo que puedes soportar.

No ardieras.

 

 

 

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26 Octubre 2007

¿Quién no busca lágrimas de barro y finales de cuento felices, respirar con ganas, dormir contento bajo las luces del cielo?

¿Quién no busca consuelo en un anzuelo dulce sin lágrimas, sin culpa?
Yo sí.

Feliz fin de semana.

...

Bonitas frases, ¿verdad Flanagan?

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19 Agosto 2007

...y tal día hizo un año.

No puedo conmigo cuando me da el rollito autocompasivo. No soy la primera ni la última que tiene problemas y no dejan de ser cosas que se pueden solucionar. Hablo de soluciones reales, no de cambiar de camino y no mirar atrás y blablabla. Tengo un problema, totalmente material, lo arreglaré lo mejor que pueda y punto...y tal día, hizo un año.

Y ahora sí, continúo con mis vacaciones.

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1 Octubre 2006

Domingo sensible

Estaba tan tranquila, emparejando calcetines y ¡zas! me ha dado. Me pasa de vez en cuando, cada vez con menos frecuencia...Me pongo de un sensible, así sin previo aviso.

Si supiera tocar el piano, me sentaría ahora, con mi cara de chica sensible, y tocaría esta canción.


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25 Octubre 2005

Un recuerdo en el metro, esta mañana.

Esta mañana, de camino al trabajo, mientras viajaba por las profundidades de Madrid en esa lombriz gigante que llamamos metro he regresado a la adolescencia.
Nada más iniciar el viaje dos empleados de metro,

comúnmente conocidos como "picas" han pasado pidiéndonos el billete. Comprobación rutinaria. La señora que estaba a mi lado no había picado su bono. Multa al canto. Sus excusas y justificaciones no le han servido de nada (y tanto, la he visto colarse, es lo que tiene). El señor "pica" le ha hecho su recibo y le ha puesto una multa. Entonces he recordado...aquel día hace uffff...de hace ¿quince años? Aquel día de aquella época en la que colarse en el cercanías era el pan nuestro de cada sábado...emoción, aventura...riesgo! Aquel día, digo nos pillarón. Eramos un montón, toda la chiquillería del barrio, por lo menos quince. El pica bloqueó la puerta y para salir nos daba dos opciones: darle veinte duros (oh, nostálgia de los duros y pesetas) o llamar a nuestros padres. Todos le dimos los veinte duros. Pero a ninguno nos dió justificante de pago. Hoy mientras el pica extendía el recibo y la multa correspondiente me he acordado de él, y dónde quiera que esté...¡¡me vuelvo a cagar en sus muelas!! Como aquel día, en el que según abrí la boca diciéndo que aquello era un abuso, me miró y preguntó: ¿quieres que vengan tus padres a recogerte? Pagué rabiosa el peaje. Hay que ser hijo de puta para aprovecharse así de unos chavales.
Recuerdo también lo que me dijo mi padre cuando se lo conté: la próxima vez, le dices, que sí, que va tu padre a buscarte.
Y lo que me dijo mi abuelo: la última vez que te cuelas en el tren; pero si lo haces, yo también iré a buscarte.
Continué durante mucho, mucho tiempo colándome en el tren cada fin de semana. Nunca me volvió a pasar algo así, por suerte no todo el mundo es como aquel pica que me encontré un día en el cercanías.

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19 Septiembre 2005

La vida es·pera

Nos pasamos la vida esperando.
De acuerdo, hablaré en singular: me paso la vida esperando.
aiinss...distancia, distancia...
La escapa·ratista espera:

El rugir del despertador a las siete en punto de la mañana al irse a dormir. (¿No es resulta tremendamente triste? Cada noche antes de dormir, piensa en el tinoninoni de su móvil (que es en realidad lo que ella utiliza para despertar)...pa dormir "relajá"; eso sin mencionar su último pensamiento nocturno: "me quedan X horas para levantarme"). Agonias caseras.
El hueco en la rotanda que le permita pasar para poner rumbo al trabajo. Cada mañana lo mismo, unos minutos eternos, hasta que por fin consigue meter el morro del coche y lanzarse a la carretera rumbo al subte. Luego espera unos minutos al metro, pero como el metro de Madrid vuela, de eso no va a quejarse (si es que se está quejando, que creo que no, simplemente cuento lo que espera). Agonias urbanas-cotidianas.
La hora del café, la del a comida, nuevamente el café. La hora de salir. (Ésta no la espera, la desespera). Agonias laborales.
Una llamada con invitación a cañas incluida. Esto lo espera todos, absolutamente todos los días, porque para irse de cañas la escapa·ratista siempre tiene tiempo. Una llamada y un buen plan. Una llamada y punto (que ella llama, y mucho). Tele-agonías

Espera alegrías, sólo alegrías. Las penas vendrán de todos modos, así que para qué esperarlas y mucho menos desesperarlas. Nada de anticipar agonías, bastante tenemos con lo que tenemos.

Espera el momento, el capricho, el antojo, una palabra, un beso, una sonrisa, que un desconocido le regale flores, que su desodorante no le abandone, la temporada de nieve y las montañas blancas, Amsterdam en noviembre, hueco para volver a Londres, Formentera ¿en diciembre? El estreno de Corpse Bride. Que los días de lluvia lleguen y le pillen con paraguas. Agonías varias.

La escapa·ratista con él no espera, es·manzana. Fruta prohibida, pero que le va a hacer si a los dos les gusta comerse a bocados. Espera que él desespere y decida marcharse igual que decidió aparecer. Desespera por que, llegado el momento, no haya que decir nada. Agonía estrictu sensu
Espera que otros se decidan, y por que lo hagan pronto. La escapa·ratista se aburre. Sin agonias
Espera encontrar un sentido a esto que está escribiendo, o al menos que se lo encontreis vosotros.
Y dejar de esperar.

La vida espera, y para cada (es)pera...un (es)pero.

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