Nunca es un adiós total, porque siempre hay un regreso!
Mientras las palabras llegan y la escapa·ratista las ordena...unas fotos.
Llegaron las palabras. Debería empezar a "currarme un poco los post". Prometo hacerlo, de momento aqui os dejo el resultado de un teclear imposible desde el trabajo.
El día que me enteré de su Regreso no podía creérmelo. La escapa·ratista no daba crédito. Hacía ya mucho tiempo que no pensaba en él y en qué estaría haciendo, si quedaba mucho aún para volver a escucharle. Volver a verle, ni se lo planteaba. Entonces se lo encontró en el periódico, como quién no quiere la cosa. Se encontró con su Regreso ("nunca es un adiós total, porque siempre hay un regreso") . Ojos como platos, boca abierta que pasó de una enorme O a la sonrisa en cuestión de segundos. Al instante una mail de un buen amigo con la buena noticia. Y es que Andrés desapareció, pero nunca se fue del todo.
El mismo día que pusieron a la venta las entradas, sin preguntar saqué cinco. Tres amigos que sabía no iban a faltar (no me equivoqué) y dos para la escapa·ratista. Hay conciertos a los que me gusta invitar a alguien. Saco dos entradas y una la reservo para alguien especial, alguien, en principio indeterminado.
Desde ese día, hasta el día de hoy he pensado y sentido muchas cosas. Otras las he recordado.
Como esa noche, ya de madrugada en la que llegué a casa (con los ojos rojos y la mente abierta) y nos encontramos en mi habitación tras haberle dicho a un amigo lo mucho que me gustaría volver a tener la oportunidad de hablar con él. Y hablamos mientras por afuera pasaban los aviones, y le di las gracias por haber puesto banda sonora, ritmo e incluso palabras a muchos momentos de mi vida (los mejores y los peores), que esos recuerdos van íntimamente ligados, cosidos con hilo invisible de raya de pentagrama a sus canciones.
LA REGRESIÓN
Viaje mental por cada disco. Un viaje en el tiempo. Aquellos años de instituto. La primera vez que escuché Sin Documentos. Aquel día con su Dulce Condena y aquella lluvia. Y enfermé y hasta me enamoré de aquel músico que quería trepar a las paredes por mi nombre hasta que el sueño llegara. Fui una incondicional de los Rodríguez, no me perdía un concierto. Y en aquella época tuve la oportunidad de conocerle y de negarle un beso (¿por qué, por qué te pusiste así? ¡La próxima vez te digo que sí!). Continuaron acompañándome en la época universitaria un año más con Sus palabras más, palabras menos y me dejaron una canción Para no Olvidar. Después un Hasta Luego mítico y Andrés voló solo. Me regaló Alta Suciedad; un disco que tengo entre mis favoritos. Entonces nos reíamos, "le amábamos en realidad". El músico loco. Luego vino Honestidad Brutal y le nombré Comandante de mi parte de adelante, y dormí y soñé con él, y le vi deteriorado, flaco y con pulgas. Pulgas honestas que marcaron el camino hacia el Salmón. El camino hacia el deterioro, no artístico (o también), pero sí personal. Drogas varias, droga y método, Calamaro se pasó de rosca y se entregó a la locura (des)·compositiva y (des)·componedora. El día de mi cumpleaños me encontré con 100 canciones en un disco quíntuple. Aun no lo he escuchado entero. Había llegado el músico furtivo, el que fue capaz de componer lindas canciones y otras, simplemente cagarlas. Porque en este disco, le pese a quien le pese, y probablemente más que a la escapa·ratista no le pese a nadie...Calamaro se entregó a una rara vorágine musical. Parió mil canciones, publicó 100 y agotado: desapareció. La vida personal de Andrés va marcada por cada uno de sus discos...por eso no pude escuchar al completo el Salmón. Era realmente doloroso escucharle cantar que daría la vida por cinco minutos de felicidad. La escapa·ratista era ya mayorcita, y "ya no le amaba en realidad", pero sí le sentía como alguien cercano y querido. Verle caer le produjo una gran tristeza.
Pasaron seis años.
Entre medias Radio Vaticano...
Sin olvidar, pero dejándole aparcado.
Sin noticias.
Sin esperarle ya.
Entonces su regreso porque "nunca hay un adiós total, porque siempre hay un regreso"
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Si seis años después, te vuelvo a encontrar en algún lugar, no te olvides que soy distinto de aquel, pero casi igual; si la casualidad nos vuelve a juntar seis años después algo se va a incendiar, no voy a mostrar mi lado cortés"
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EL REGRESO
Nuevamente no podía creerlo. El día del concierto y ella llegaba a Barajas a las 21:05. Vamos juntas. La segunda entrada es suya, que ni si quiera le conoce. Cuando Andrés dejó de tocar ella tenía 11 años. Tenía que presentárselo. Llegada puntual, carrera por Barajas, "carrerilla" en el coche hasta el Palacio de los Deportes....aun queda un cuarto de hora para que comience el concierto. Más de 14.000 entradas vendidas...Acabé aparcando en un paso de cebra y salimos corriendo ¡¡llevan casi veinte minutos de concierto!!
Llegué disgustada, ¿cómo puede haberme pasado esto? ¡¡que mala suerte!! que...........
"es tarde, se hizo de día, menos mal que está nublado. Se acabó, todo lo que había, me queda un cigarro mojado...". Llegué cuando tenía que llegar, en el preciso y precioso instante en el que sonaba "Los aviones" y le di respuesta ya mirándole "Porque quiero dormir y soñar con ella, mientras por afuera pasan los aviones. No quiero que se termine, no quiero que me abandones".
Disfruté cada canción, cada palabra, cada acorde, cada poema, cada sonrisa, cada grito, cada aplauso. Y me emocioné y se me olvidaron los seis años, o no, o simplemente los recordé y pensé que por ese concierto habían merecido la pena. Que cada uno necesita el tiempo que necesita para curarse, para volver a la vida. Más de 14.000 corazones latiendo juntos, más de 14.000 voces en una voz y un mismo canto. No tengo palabras, pero fue como si nunca se hubiera ido, o como si siempre hubiera estado de Regreso. Y me sentí en el instituto, en la universidad tendida en el jardín junto a aquel chico que era como el Calamaro, ¡pero en guapo! Y desde el Estadio Azteca canté nuestras canciones, las que compartimos hasta hace poco aquel otro chico que llegó después y que no se parecía a nadie, sin que me doliera su recuerdo. Y le mandé un beso nostálgico de ¡buena suerte compañero! Porque tras siete años juntos no se merecía menos.
Y al salir esas caras de...tengo que decirlo ¡de bien follaos que llevábamos todos! Sí vale, un poco brusco, pero de verdad que es la expresión que mejor las define.
Vuelta a la vida de un Calamaro feliz y enamorado.
Ahora a componer guapo, que ella te ha descubierto y le has gustado.
"Gracias le doy a la Virgen, gracias le doy al Señor, porque entre tanto rigor y habiendo perdido tanto, no perdiste tu amor al canto ni tu voz como cantor".

la niña azul dijo
¬¬
Alguien se ha comido tus fotos....
21 Noviembre 2005 | 10:53 AM