Una vez tuve un perro que no era mío.
Vuelvo de dar un paseo al perro que no tengo. Hace frío. En mi barrio ahora sólo están en la calle los que sí que tienen perro. Tengo las manos congeladas y la mente despejada. El frío me ayuda a pensar más rápido y más claro. Me gusta pasear por la noche por mi barrio. Es curioso comprobar como los que bajan a sacar a sus perros, se saludan entre ellos. Se cruzan con cualquier otra persona y no dicen nada, pero si es otro, que como ellos, está sacando al perro, le saludan.
Yo una vez tuve un perro que no era mío y otros que tenían perros que eran suyos, me daban las buenas noches y los buenos días cuando nos cruzabamos con ellos. Nos llevabamos muy bien, fue amor a primera vista. Era enorme y bueno, manso como una oveja; me quitó el miedo que les tenía. Era extremadamente independiente (otros dirán que era un pasota), pero a mí siempre me hacía caso, aun habiendo llegado la última. Cuando se me acercaba otro perro, se quedaba quieto mirando, sin hacer nada. Si me acercaba a acariciar al otro, venía hacía mí con mucha pachorra y se metía entre mis piernas (casi me levantaba del suelo), para que le acariciara a él y me dejara de tonterías.
Me gustaba pasear con él por las noches, tirarnos horas por el campo, me despejaba. Ibamos a pasear los tres y se nos borraba el mundo. Ha pasado mucho tiempo, pero yo sigo echando de menos a ese perro que tuve y que no era mío.
El rey de las nieves.

Es(soy)quizo dijo
Me lo he leído dos veces.
Me gusta, me trae recuerdos
de algunos perros,gatos,pájaros,ranas...
que no eran mios y que por eso tuve.
26 Noviembre 2006 | 11:43 PM