Quien siembra dudas, recoge katanazos.
Si hay algo peor que traten de sembrar la duda es que la siembren. Que disfrazándola de preocupación, te la metan en la mochila. "Entiéndeme, creo que es lo mejor para todos, e incluso para ti, me preocupa tu actitud, o tu imposibilidad para tal o cual cosa". Lo dicen con cara de consecuencias, de verdadera preocupación. Tú sabes que no es así, pero, ¡ay, amiga! pobre de ti si tras dos o tres días, tumbada en el sofá, descubres que a tu lado está sentada otra: la duda. La puta duda que un gilipollas siembra con la mejor de las intenciones.
Es demasiado habitual. Y me toca los cojones. Lo he padecido y descubrirte dándole la razón a quien quiera que te haya dicho lo que sea que te haya dicho, jode, machaca, desequilibra y duele.
Me jode profundamente que esta táctica sea utilizada, de forma habitual, por alguien que fue muy importante y a quien, para bien o para mal, estás unida. Me jode en lo más hondo y profundo de las tripas, me las revuelve, me da ganas de vomitar y, una vez más, me toca los cojones.
Esa necesidad de estar cuando ya no se está, cuando se está fuera, me resulta insoportable. La crueldad y el dar por culo disfrazada de paternalismo, del "te lo digo por tu bien y realmente me preocupa", "quiero lo mejor para ellos y también para ti".
Me cago en la puta madre de quienes aprovechan lo que fueron, de quienes conocen, de quienes saben cómo hacerlo. Me cago en el abuso de confianza y en sus malas artes. Me cago en ellos tantas veces como preocupaciones e inseguridades causan.
Me cago en su bonita estabilidad de plástico y papel maché, en su paraíso artificial y en su felicidad de baratillo, que sólo tiene sentido para ellos cuando te la restriegan.
Estoy indignadísima y enfadada. Que pena no poder plantarme allí con la katana, que pena no poder decir nada porque la vaina no va conmigo, que pena ver a alguien a quien quieres pasarlo mal y sentir que quizás el otro tenga razón cuando no la tiene. Que pena verla dudar con todo lo que ha conseguido. Que pena que por culpa de un capullo durante unas horas dejes de dibujar arcoiris, cristalito puesto al sol.
Hay personas que son...que son...que son...monocromáticas.





polodefresa dijo
Ay escaparatista, cuanta razón tienes.
Besiños niña
3 Marzo 2007 | 09:49 PM