Un poco sí, a qué negarlo.
Ayer tuve una conversación con mi padre. Él no habla mucho y menos de estos temas. Ni me miraba, le daba vergüenza, pero después de oírme me llamó gilipollas en mi cara. Hablabamos de mi búsqueda de piso y de los mejores barrios. Le extrañó que no buscara en Chamberí y le di mis motivos.
- Tú eres gilipollas.
Y me leyó con tres frases la cartilla. Bien leída. Como resultado he ampliado la zona de búsqueda y he recuperado aquí mi escapa·rate.


pablito dijo
Bueno, no te preocupes, quien más quien menos estamos todos afectados por el gilipollismo ambiente. Menos mal que los padres están para avisarnos.
1 Julio 2009 | 04:23 PM