Remate
Malas noticias. Los cambios de estación son fatales para los abuelos. Trato de no ser ceniza, pero es difícil. No quiero ni una noticia mala más este año.
Este ha sido uno de los mejores fines de semana que he pasado en mucho tiempo. El cambio de casa me ha sentado genial. Mi telefonillo no ha dejado de sonar y me he pasado el sábado y el domingo en la calle. Vuelta a la vida social, a las cañas, a las copas, a las charlas con amigos, al cine, a los conciertos, a los cumpleaños. Me he puesto tan mona que, en un par de ocasiones, he tenido miedo de romperme de guapa, con toda modestia os lo digo. Si una está guapa, está guapa, ¿qué sentido tiene negarlo? Ninguno. Volver a casa dando un paseo de madrugada y encontrar sitio para aparcar el coche en tu puerta te recuerda que estás en racha.
Guapa y con suerte y sí, todavía tengo abuela.
Son esas pequeñas cosas que vienen a ocupar aquellas otras que he perdido por el camino. Todo va bien, cada vez mejor, pero ahora, tras un día estupendo, al meterme en la cama, vuelvo a sentir la nada del principio, el vacío más absoluto. Me pongo triste porque sé que se me pasará, que es una cuestión de tiempo y eso, eso es lo peor de todo: se me pasará y se perderá, lo más bonito que he sido capaz de construir en mi vida desaparecerá para siempre. Me consuelo pensando que un día dejará de importarme y que antes de rendirnos, fuimos eternos.
Me espera una dura semana de curro y de arreglos caseros. No deja de sonar el móvil: el cerrajero, el de la lavadora, el pintor...faltan cosas por rematar. Como con todo. Pues nada, rematemos.

millares de lectores dijo
No tiene ningún sentido negarlo, porque total no nos ibas a engañar.
26 Octubre 2009 | 09:45 PM