Entre mi balcón y tu ventana
Vivir cerca de la Fnac es un peligro. Puedo pasar por todos los escaparates del mundo, ver modelis de lujo, complementos ideales, los zapatos que justo estoy buscando y pasar de largo sólo por no tener que probármelos. Pero no puedo resistirme a dar una vueltecita por la Fnac a la vuelta del trabajo. Hoy, además de cuatro libros me he regalado el disco Los Mares de China de Tony Zenet. Hay discos que me gusta tener.
Qué bien suena, me gustan todas las canciones. Muérdeme flojito, que fuerte me matas.
Noviembre es, sin duda, un mes estupendo para la música en Madrid. Este verano me quedé con las ganas de ir a ver a Madeleine Peyroux. Tocaba en Sevilla, en Bilbao y no sé dónde más. Estuve tentada, pero no me cuadraban las fechas, así que crucé los dedos y pensé que Madrid le quedaba pendiente. Así ha sido, la veo a mediados de mes. Por supuesto, ya tengo las entradas. El programa del Festival de Jazz de Madrid de este año es bastante bueno (seguro que es cojonudo, pero no conozco a casi nadie). Me gustaría ir a ver también a Zenet, pero ese fin de semana no estaré en Madrid. Es mi fin de semana de relax y belleza, un fin de semana para mí, sólo para mí. Me lo debo por la mudanza y por tantas otras cosas.
Entre mi balcón y tu ventana...un móvil que no recuerda los números que tiene grabados. Desde el porrazo que le di, no ha vuelto a ser el mismo. Y yo que un día le quise siempre no le reconozco en una voz que ya no me habla como hablaba, en una voz que ya no me quiere. Y vuelvo a mi sitio y pienso que prefiero el silencio, a una voz que ya no me quiere.
Escuchar a Zenet es como escuchar a Miguel de Molina cantar jazz y copla a la vez. Me recuerda un párrafo del libro que estoy leyendo y que os recomiendo a todos y cada uno de vosotros, millares de lectores míos, Cuatro Amigos de David Trueba. En él, uno de los personajes teoriza sobre los motivos por los que, a su entender, a las mujeres no les gusta el jazz y a los hombres sí: la concepción melódica de la vida. No estoy muy de acuerdo, pero la explicación me ha gustado, aunque en realidad, es sólo su modo de justificarse.
A mí el jazz me gusta, no me vuelve loca, pero me gusta y me acompaña. Así que no, no tengo coartada, pero tampoco una visión melódica de la vida.
Estoy cansada y nerviosa. Todo llega. Así que voy a seguir leyendo, el miércoles llegará y entonces veremos.



pablito dijo
Por suerte no hay una FNAC en mi ciudad, seria un infierno. Bastante tengo ya con las librerias normales para que pongan un megabukestor. Pero me gustaria, la verdad.
A mi el jazz no me gusta mucho, así que no creo tampoco en la teoria de Trueba. Me gusta cuando es melódico o lo puedo ver en directo.
¿Y cómo es una concepción melódica de la vida? ¿Sentimental? ¿Y la que no es melódica? ¿Tiene algo que ver con el fútbol?
Zenet suena mucho a tango-jazz con cierta insolencia de bossanova. Toma ya, me pueden contratar en Radio 3.
3 Noviembre 2009 | 11:28 AM